Abundando un poco en el tema filosófico vital y considerado “actual” en toda la época. Que a últimas fechas además de estar “de moda” causa polémica, pues existe la tendencia para confundir la moral, la responsabilidad y lo cívico del individuo, con lo que son los valores morales. Tópico del que  he estado comentando en semanas pasadas.

Partamos del hecho que la norma regula coercitivamente la conducta del individuo. Y el valor, parte de la educación adquirida desde la infancia y no tiene una sanción literal, aunque exista tal. Esto es, que tiene que ver con la dignidad, la libertad, y el principio de validez del valor. Por eso, me permitiré afirmar que la educación como un valor, implica dejar de ser un medio al servicio de algo externo.

He leído que el valor se intersecta considerando tres planos, lo objetual, lo subjetual y lo práxico. Lo objetual implica que el valor se queda al nivel de las cosas. En lo subjetual está del lado de las buenas intenciones y por cuanto a la praxis, tendría la posibilidad de accionar sobre la misma realidad. Si bien cierto que los valores no se enseñan en la escuela, toda vez que éstos forman parte de la existencia misma y constituyen una actitud o modo de ser de las personas o sujetos. También lo es que habría que buscar la forma de recrearlos en espacios de cultura, a fin de que se fortalezca el sentido humano de la vida. En tal sentido, para que lo anterior se pueda lograr, es necesario se generen las condiciones de un juicio crítico y reflexivo, como método de acceso para los escolares. De esa manera lograríamos la constitución de una conciencia que advierta al sujeto la valoración sobre los principios y fines que orientan su decisión, sus acciones y resultados.

El capitalismo de nuestra sociedad desenfrenada y cambiante, limita la enseñanza o aplicación o el retorno de los valores, que le hace ver más como una moda o una estrategia, para favorecer la competencia y la acumulación de capital en unas cuantas manos tratando de salvar culpas o errores del sistema. Considero que lo más pertinente es hacer una introspección que nos permita indagar si el fundamento humano responde más al egoísmo, al individualismo o a crear humanos encaminados a otros fines, alejados de crear su propio fin. Lejanos de la conciencia crítica que es el examen que permite distinguir las apariencias de las verdaderas fuerzas que configuran y dan sentido a la existencia humana. O de plano es la parte rara o poco social de la economía, que se apodera de la conciencia moral de las personas, a quienes ya no podemos enjuiciar hoy, pues las fuerzas del mercado han organizado la conciencia de nuestros días.

Empíricamente esto se puede considerar una insuficiencia de valores que conduce a hechos que limitan la validez de estos. Un enfoque relativista del valor, presenta un problema para cada persona, individuo o grupo. Pues sólo tendría sentido y fuerza para cada individuo. Lo anterior conduciría a un pragmatismo en el que todo tendría el mismo valor.

El enfoque de los valores con intereses afines, su problema se presenta en el momento en que queremos definir el sentido del bien común. Esto implicaría la justificación humana: no importa el medio para justificar el fin. Frase permisiva para que se cometan grandes crímenes. Axiológicamente es un problema serio, pues ni los grandes filósofos han clarificado los valores. Sin embargo, lo han definido como pautas de evaluación para nuestros actos. Son objetos ideales, totalmente intemporales que utilizamos para valorar a los demás y para valorarnos a nosotros mismos, sobre cosas que parecen ser interiores, y que intuimos están fuera de nosotros pero que perseguimos, sin los cuales no podríamos reconstruir a nuestra sociedad.

Cuando tomamos una decisión apoyada en otros como medio, constituye una acción desvalorizada, es decir que no toma valor como un fundamento propio de la existencia, sino como un instrumento para alcanzar un objetivo personal. El valor no es lo que al individuo le conviene, sino lo que no trastoque el fundamento de la existencia de la colectividad. En ese aspecto, el valor adquiere la importancia de constituirse en un modo de ser, que se agota como un fin en sí mismo. Por ello la misma educación se convierte en un valor en sí misma y se desvirtúa en el momento en el que aquélla se utiliza para otro fin. Por ello se debe entender, que la educación es el fundamento social que tiene la posibilidad de construir y fortalecer nuevas relaciones de sociabilidad. Que permita generar un mundo mejor y dispuesto a Dar de sí, antes de pensar en sí.

Porelplacerdeservir@hotmail.com

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