Los pobladores del país acabamos de ser testigos la semana pasada de un hecho, que yo recuerde, inédito en la historia respecto al medio ambiente y que debiera encender todas las alarmas y focos rojos, además de nunca bajar la guardia en el tema de la contaminación, ni mucho menos menospreciarlo por aquello de quitar recursos a la Conafor para el combate a los incendios.

Medio país estuvo incendiado, y por si fuera poco, las condiciones climáticas ocasionaron que hubiera muy mala calidad del aire en estados donde nunca habían sufrido una contingencia de este tipo y no sólo eso, el paisaje era francamente aterrador: un sol mortecino que podía verse a simple vista, sin ningún tipo de protección y una bruma constante durante varios días, el escenario casi apocalíptico que pudimos contemplar una buena parte de los habitantes del país.

Los medios informativos se dieron cuenta puntual de este suceso, en donde informaban que una numerosa cantidad de incendios estaban afectando la calidad del aire en el Valle de México, por tal motivo se declaró la alerta ambiental pues para el día trece de mayo se contabilizaban 144 incendios y pudimos observar imágenes proporcionadas por la NASA que eran atemorizantes, con el humo cubriendo buena parte del territorio nacional y los puntos donde estaba un incendio en activo.

Estamos acostumbrados a que las contingencias ambientales sean en la gran urbe de la ciudad de México, donde la gran cantidad de habitantes, por lo consiguiente enorme cantidad de vehículos, la industria y otro tipo de actividades provocan una permanente contaminación que se llega a agravar con las condiciones ambientales.

Pero en esta ocasión en Tlaxcala tuvimos una espesa bruma que opacaba los rayos del sol, muchos pensamos que era solo eso, bruma por el intenso calor que se ha dejado sentir, pero de poco nos fuimos enterando que al menos diez estados tenían una mala calidad del aire.

Durango; Jalisco; Guanajuato; Michoacán; Hidalgo; Estado de México; Ciudad de México; Morelos; Puebla; Tlaxcala, y Veracruz rebasaban el índice de Calidad del Aire (ICA), según la medición sobre el nivel de cinco contaminantes: dióxido de azufre, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno, ozono y partículas suspendidas.

En Morelos se registraron 165 puntos de contaminación, en Veracruz 159 y en Hidalgo 152 puntos, con muy mala calidad del aire, según el índice de contaminación. En Tlaxcala afortunadamente se registró el puntaje más bajo en contaminación con 75 puntos.

Ha sido tal el número de incendios en el país, la causa principal de esta contingencia, que Greenpeace México pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador, declarar un estado de emergencia nacional, con la puesta en marcha del Plan D-N-III-E para que intervengan el Ejército y la fuerza aérea en el combate a las conflagraciones en el país, además, realizó una advertencia: “existe un amplio consenso científico de que el calentamiento global traerá condiciones más cálidas y secas en gran parte de nuestro país, creando condiciones propicias para incendios más extremos”.

Al parecer la contaminación han mejorado por el momento, pero la amenaza de que las condiciones climáticas empeoren a nivel planetario persiste, producto de la falta de equilibrio del desarrollo industrial y el respeto al medio ambiente, así como de la negación a que el cambio climático es real por parte del capitalismo.

Nos estamos demorando para el cambio, no se trata de hacer algo mañana o pasado mañana, sino de hacer algo hoy, empezando en lo individual tratando de contaminar menos y hacer algo por el entorno, a nivel gobierno también es necesario tener políticas claras a favor de la naturaleza pues una vez llegado el plazo fatal no habrá inversión que sea suficiente para revertir el desastre, ya la naturaleza nos está enviando señales claras, como el tener un cielo gris donde siempre ha sido azul.

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