Desde hace un año el investigador post-doctoral Luis Enrique Arroyo García, oriundo del municipio de Tlaxco, trabaja en conjunto con un grupo de investigadores del Instituto Karolinska de Suecia en la evaluación de un fármaco contra del Alzheimer, enfermedad que se caracteriza por la pérdida severa de la memoria y una disminución precipitada de la función cognitiva. 

Durante su visita a Tlaxcala, el maestro en Ciencias Fisiológicas que cuenta con apenas 30 años de edad, concedió una entrevista a Síntesis en la que compartió un poco sobre su experiencia al momento de elegir su carrera universitaria, su preparación y como es que llegó a trabajar a esa institución que es una de las más prestigiadas del continente europeo, así como a los desafíos a los que ha tenido que enfrentarse.

¿Cómo comenzó tu faceta de investigador?

“Cuando egrese del nivel medio superior no sabía qué carrera elegir, aunque estaba consciente de que quería algo relacionado con la medicina pero no sabía exactamente que, después encontré la carrera de Químico Fármaco biólogo en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), hice mi examen y me quede, posteriormente cuando busque mi servicio social para realizar mi tesis ingrese al Laboratorio de Neuropsiquiatría en el Instituto de Fisiología de la BUAP que estaba bajo la batuta del doctor Gonzalo Flores Álvarez y ahí empezó mi gusto por la investigación, posteriormente hice la Maestría en Ciencias Fisiológicas y ahí también hice mi tesis”.

¿Qué tipo de investigaciones has llevado a cabo?

En el laboratorio de Puebla estuve a cargo de diferentes proyectos como en la adicción, el suicidio y también el aprendizaje lo que tiene que ver con ventanas de plasticidad, aunque por lo regular mi investigación se ha inclinado a las adicciones, de hecho cuando estaba en la maestría, hice una investigación sobre los efectos de las anfetaminas en el cerebro.

Refiere que durante este tiempo se dio cuenta que deseaba realizar investigaciones relacionadas con el desarrollo de nuevas estrategias para fármacos, sin embargo, la infraestructura de las pequeñas o medianas Universidades a las que podía tener acceso no le resultaban suficientes para llevar a cabo ciertos proyectos. 

“Siempre supe que si quieres hacer algo más relevante es necesario salir de tu entidad e incluso de tu país, porque no tenemos tanta infraestructura y los buenos laboratorios como el del Instituto Politécnico Nacional (IPN) o la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) son muy grandes pero es muy difícil desarrollar una carrera en estas universidades, entonces cuando te estas dedicando a esto sabes que debes buscar por otros lados”.

Fue en el año 2014 cuando le llegó la oportunidad de realizar su primera estancia en Sevilla España, en 2015 en San Diego California y en 2016 volvió a España, además de que ha acudido a diferentes Congresos Internacionales, apoyado con becas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

El fruto de su trabajo ha visto la luz gracias a la publicación de al menos cinco investigaciones en revistas indexadas internacionales.

“La parte de publicar lleva demasiado trabajo, tenemos bastantes proyectos para publicar pero como llevan un proceso largo, se van a publicar más adelante pero hasta ahora se han publicado cinco investigaciones en revistas indexadas internacionales que dan fe de todo el trabajo que hemos realizado desde el 2011, que fue mi primera publicación hasta el momento”.

¿Cómo surge la oportunidad de trabajar en el Instituto Karolinska?

Corrí con la suerte de que cuando estaba en España, conocí a compañeros ahí y cuando estaba por terminar mi doctorado tenía que empezar a buscar donde haría mi siguiente etapa como investigador post doctoral, mi amigo y compañero me llamo, me dijo hay una vacante aquí, quieres aplicar e inmediatamente acepte, además de que las técnicas que maneje en Puebla como en España, me permitieron tener una amplia gama de técnicas y por esa cuestión me contrataron en Suecia.

Nuestro departamento se encarga del desarrollo de la investigación sobre enfermedades degenerativas, ahora estamos a cargo de la evaluación de un fármaco contra la enfermedad del Alzheimer, trabajamos en conjunto con un hospital por ahora hacemos pruebas en animales pero si esto funciona, posteriormente podremos hacer pruebas con pacientes.

Luis Enrique Arroyo, en investigación para contrarrestar el Alzheimer

¿Eres el único mexicano que labora en ese instituto? 

No, hay bastantes mexicanos trabajando allá, nos contratan mucho porque nos gusta trabajar más que los mismos europeos. Yo siempre trato de dejar en alto el país, tengo una bandera de México en mi escritorio para que sepan de dónde vengo, obviamente también representó a mi estado que es el más pequeño y a mi municipio Tlaxco que es uno de los más alejados del centro de la capital.

¿Qué sacrificios personales has tenido que hacer por tu carrera?

Me ayuda un poco que no tengo esposa e hijos, aunque si es difícil estar fuera del lugar de donde provienes, no poder visitar a tu familia tan seguido es complicado, pero al final de cuentas vale la pena tanto para mí como para mi familia, porque los puedo apoyar, es verdad que recibes un mejor salario en el extranjero y la calidad de vida es mucho mejor pero si se extraña bastante, pero como se dice unas por otras, es lo que toca y sé que en algún momento tendré que regresar y desarrollar mi investigación aquí.

Nunca imagine que esto me pasaría, yo pienso que siempre he tenido suerte, la facilidad que tengo de socializar es lo que me permite conocer más y más gente, también el trabajo duro y constante, no a mucha gente le gusta la parte de la investigación, nosotros tenemos que leer mucho somos unos ratones de laboratorio nos la pasamos todo el tiempo ahí.

¿Algún mensaje que quieras enviarle a los jóvenes?

“Hace poco visite una comunidad muy alejada de Tlaxco, conocí a un joven de 17 años que estaba estudiando la preparatoria pero él creía que no habría más después de eso, entonces mi mensaje sería para las autoridades para que volteen a ver a estas comunidades marginadas y que generen las condiciones para que los niños y jóvenes, tengan un mayor acceso a una educación de calidad”.

A los jóvenes que ya están en alguna carrera, que no se conformen, busquen lo que realmente les gusta y se aferren a ello para seguir adelante.

Luis Enrique Arroyo, en investigación para contrarrestar el Alzheimer

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