En un mundo moderno, en el que presumimos múltiples adelantos tecnológicos y de todo tipo que hacen nuestra vida más cómoda y ágil, un mundo en el que basta oprimir un botón para que en minutos tengas un auto a la puerta de tu casa, aún existe el suficiente retraso mental como para agredir a una mujer y aún más, quitarle la vida.

Ha sido preocupante la agresión que día con día sufren las mujeres, y solo conocemos los casos que son reportados a las autoridades, porque pueden ser muchos más de aquellas que no informan de su situación la mayoría de las veces por miedo.

Peor aún, ahora sabemos que las mujeres también matan a mujeres no importa que sean de su propia familia, y es todo este cúmulo de acontecimientos que se registran en el marco de esta latente “modernidad actual”, que hacen que todo se vaya por un caño y ubique a la humanidad por ahí de la época de las cavernas.

Y abordamos este tema por el caso de la manifestación feminista #nomecuidameviolan y #yosítecreo, en donde cientos de mujeres salieron a las calles de la Ciudad de México en protesta por aquella chica que denunció la agresión de policías, elementos que están para la seguridad de las personas y sin embargo, no se ha podido acreditar que haya sucedido tal como lo acusó esta persona.

La aparición de unos videos echó por tierra la versión de un violación múltiple realizada por guardianes del orden y pusieron en entre dicho la denuncia y sacaron a la luz otros detalles, como el hecho de que la muchacha se encontraba en estado etílico, ojo, tampoco se valen las acusaciones falsas de mujeres contra hombres y hacerlo una cuestión de géneros.

Todo esto provocó la marcha de protesta que se caracterizó por la violencia en donde las mujeres agredían a todo lo que se les ponía enfrente, se supo de un caso en el que un grupo de mujeres de Chiapas acudieron hasta la capital del país para participar, pero su vehículo fue vandalizado por sus propias compañeras de ideología.

Este es el meollo del asunto, su inconformidad y sus reclamos son todos muy válidos, pero desmerece y le quita legitimidad esta actitud vandálica en el que destrozaron todo a su paso, incluso pintarrajeando monumentos históricos, pero la gota que derramó el vaso es la agresión a las personas y a la prensa, la misma que da cuenta de los casos en que las mujeres son víctimas de violencia, de feminicidios o incluso, participa en la búsqueda de las desaparecidas en el momento en que informa al público.

De ninguna manera es válido el que uno de estos reporteros haya estado en el piso, inconsciente, después de recibir un golpe a traición, imágenes que indignaron a muchos y todo durante el ejercicio de su trabajo, pero aquí surge otra duda y muchas preguntas, las imágenes son claras ¿quiénes son los hombres que confabulan la agresión al reportero? ¿hay algo o alguien oculto? ¿hay un trasfondo en la violencia con que se manejó este evento?

Ojalá que las mujeres participantes y realmente molestas e inconformes con la violencia contra su género (que dicho sea de paso, quisieron arreglar con más violencia) no hayan sido víctimas de aquello contra lo cual lucharon y trataron de exponer durante esta protesta, el manejo del género femenino con propósitos puramente machistas. 

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