El pasado cinco de septiembre recibimos una triste noticia, el artista plástico, defensor y promotor de su pueblo oaxaqueño y de muchos otros, Francisco Toledo, había muerto.

De primera mano, el presidente Andrés Manuel López Obrador daba cuenta de este suceso a través de sus redes sociales:

“El arte está de luto. Ha fallecido el maestro Francisco Toledo, oaxaqueño, gran pintor y extraordinario promotor cultural, auténtico defensor de la naturaleza, las costumbres y las tradiciones de nuestro pueblo. Descanse en paz”.

El Instituto Nacional de Bellas Artes tampoco se quedó atrás en despedir a Toledo:

“Francisco Toledo, entrañable pintor, ceramista, filántropo comprometido con la cultura, las lenguas, el medio ambiente y el patrimonio, se ha ido. Deja en Oaxaca y México un gran legado y una ética contestataria ejemplar”.

Basta con repasar los tuits que se publicaron ese día para darse cuenta que este artista mexicano está presente en la mente del mundo entero, calificado de un artista universal, grande entre los grandes, con un gran legado cultural que lo vuelve inmortal.

Es importante que las nuevas generaciones sepan que Francisco Benjamín López Toledo fue un artista plástico de origen oaxaqueño, que también se dedicó a ser un activista, luchador social, ambientalista, promotor cultural y filántropo, muy querido por la gente del pueblo y reconocido entre las altas cúpulas artísticas como uno de los mayores exponentes del arte mexicano, impresor, dibujante, pintor, escultor y ceramista.

En los cincuentas, inicia sus estudios artísticos en la gráfica, en el taller de grabado de Arturo García Bustos. Posteriormente ingresa al Taller Libre de Grabado de la Escuela de Diseño y Artesanías, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en la ciudad de México. En 1959 exhibe sus obras en la Galería Antonio Souza y en el Fort Worth Center, en Texas. En 1960 expone fuera de América por primera vez, con trabajos casi exclusivamente gráficos. Viaja a Europa estudia durante algunos años, y pasa por el taller de grabado de Stanley Hayter en París. En 1965 vuelve a México y realiza pintura, litografía, grabado, escultura, cerámica y diseña tapices con los artesanos de Teotitlán del Valle, en Oaxaca. En 1977 vive un tiempo en Nueva York, a donde regresa durante 1981-1982 hacer cerámicas. Continúa produciendo en Cuernavaca, en la ciudad de México y en Oaxaca, hasta 1984, cuando se instala en Barcelona y París, donde realiza pinturas, esculturas y grabados, según podemos leer en su biografía.

Hay obras suyas en los Museos de Arte Moderno de México, París, Nueva York y Filadelfia, en la New York Public Library, la Tate Gallery de Londres y la Kunstnaneshus de Oslo, entre otros. Ilustró varios libros, y participó en numerosas exposiciones colectivas e individuales en ciudades como Nueva York, Londres, París, Ginebra, Oslo, entre otras.

Desde un inicio, fue considerado un pintor independiente que no se involucró con las temáticas nacionalistas, que representaba la Escuela Mexicana. Sin embargo, se le ha asociado al movimiento de la “ruptura” surgido en los años cincuenta, aunque siempre manteniendo su carácter fundamental de pintor autónomo.

Francisco Toledo ilustró diversos libros como: “Palabra”, 1971; “Toledo-Sahagún”, 1974, basado en “Historia de las cosas de la Nueva España”, de fray Bernardino de Sahagún; en 1975 realiza las ilustraciones humorísticas y fantásticas para “Chilam Balam”; en 1976, el libro sobre iguanas “Guchachi”; en 1981, “Trece maneras de mirar a un mirlo”, editados por la Galería Arvil. “Zoología fantástica”, de Jorge Luis Borges, libro editado por el Fondo de Cultura Económica. Los originales de este último fueron expuestos en Estados Unidos, América Latina, Europa y Oriente.

En fin, su trayectoria y legado es basto e invaluable, así como su labor humanitaria y su lucha por la conservación de la naturaleza. Recuerdo muy vívidamente que hace unos años al caminar por la Plaza de la Constitución de Tlaxcala, lo encontré casi de frente, con la misma forma que siempre le conocimos: pantalón, camisa de fuera, su pelo a la “desgreñé”, caminando muy despreocupado acompañado por unos cuatro hombres de traje, imagen contrastante y curiosa, pero que dejaba por sentado su ejemplo de sencillez y humildad a pesar de lo grande que es. Descansa en paz, gracias por el legado, maestro. 

Comenta: malo_en@hotmail.com

Twitter: marlo_en

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here